Las certificaciones de construcción sostenible buscan Integrar la funcionalidad, la sostenibilidad y la rentabilidad de los proyectos que se someten a su esquema de exigencias y nacen de la necesidad de incentivar la aplicación de estrategias que mitiguen el impacto del sector residencial que en términos de consumo de electricidad final ocupa el segundo lugar; resaltando que dicho indicador, registra un aumento de 56% entre 1990 y 2017 como se muestra en la gráfica y se espera que debido a la dinámica del mundo de urbanizar se siga dicha tendencia ya que en 2018 55% de las personas vivían en ciudades y se proyecta un aumento del 13% para 2050 (ONU, 2018 ) .

El registro indica que los sectores de edificación y construcción representaron en 2017 el 36% de uso final de energía y el 39% de emisiones de CO2 a nivel mundial, teniendo en cuenta la estimación incluye al sector industrial dedicado a la fabricación de materiales para construcción de edificios, como acero, cemento, vidrio, entre otros, la ejecución de las obras y la operación de las edificaciones, la aplicación de las certificaciones supone una oportunidad para mitigar del impacto sobre el medio ambiente al integrar estrategias de diseño y ejecución de obra que buscan principalmente la disminución de consumos. ( International Energy Agency and the United Nations, 2018).
las certificaciones de construcción sostenible se deben usar a manera de excusa o medio para alcanzar dicho propósito; no verlas como una simple lista de verificación y rellenar formularios por salir del paso, demostrando que se cumplen los requisitos y la obtención del puntaje, elaborarlas con conciencia pensando en el impacto verdadero que tienen, aunque a manera de marketing sea necesario vender la idea de que a través de ellas se disminuyen costos de operación y se puede generar ahorro en la ejecución al hacer uso de los beneficios tributarios que esto supone, siempre tener como base que el objetivo es implementar estrategias para mitigar el impacto de la construcción.
